Cada mes de septiembre pasa lo mismo: hay que cuadrar el curso. Los días lectivos que exige la normativa, los tres trimestres, los festivos locales y autonómicos, la sesión de evaluación, el plazo para meter las notas en ÍTACA, cuándo se ven en WebFamília, la firma de las actas, los tres días hábiles de reclamación… y que todo eso encaje entre sí y llegue a quien tiene que llegar.
He construido una herramienta para eso y la dejo publicada para quien le sirva: Calendari, un planificador de calendario escolar y académico pensado para conservatorios de música y danza.
👉 Probarla aquí · código en GitHub (licencia MIT)

No hay que instalar nada, no hay que registrarse y no hay servidor detrás: funciona entera en el navegador y lo que escribes se queda en tu ordenador. Si cierras la pestaña, sigue ahí; si quieres llevártelo a otro sitio, lo exportas a un archivo.
Qué hace por ti mientras planificas
La gracia no es dibujar un calendario bonito, es que las cuentas se hagan solas y que la herramienta te avise de lo que se te está olvidando.
- Cuenta los días lectivos sin que se lo pidas. Del curso entero, de cada trimestre y de cada mes. Cambias una fecha de vacaciones y el número se recalcula delante de ti, que es justo lo que uno quiere cuando está negociando dónde cae un puente.
- Arranca del calendario oficial. Eliges municipio y enseñanza y te genera el curso con los festivos autonómicos y locales ya puestos. Si la conselleria publica una corrección, hay un botón para volver a sincronizar que te enseña qué cambia antes de tocar nada, y respeta lo que hayas escrito a mano.
- Un modo guiado por trimestre. Te va diciendo qué hitos te faltan: prueba de evaluación teórica, semana de revisión, sesión de evaluación, apertura y cierre de notas en ÍTACA, rectificación del equipo directivo, visibilidad en WebFamília, impresión y firma de actas, plazo de reclamación.
- Y puede rellenar esa cascada por ti. Le das la fecha de la sesión de evaluación y propone el resto contando días hábiles de verdad: saltándose fines de semana, festivos y vacaciones de tu propio calendario. No aplica nada sin enseñarte antes qué va a cambiar.
- Avisa de incoherencias. Un fin de curso anterior al inicio, un evento fuera del curso, trimestres solapados, un hito que cae fuera de su trimestre. Avisos, no bloqueos: tú decides.
- Perfiles. Cada fecha decide a quién le importa: docentes, alumnado, administración… El claustro no tiene por qué aparecer en el calendario del alumnado, y la fecha de reclamación de notas sí.
- Deshacer y rehacer, duplicar fechas, copias de seguridad automáticas, y todo en castellano o en valencià.

Compartirlo, sin complicarse la vida
Esto es lo que puede hacer cualquiera desde el primer minuto, sin cuentas, sin instalar y sin tocar nada técnico:
- Un PDF por perfil. Eliges el colectivo y el formato —lista de fechas o calendario compacto anual— y lo imprimes o lo guardas como PDF. Sale filtrado: el PDF del alumnado no lleva los claustros. Es el que acaba en el tablón y en el correo del claustro.
- Un archivo
.icspara el calendario de cada uno. Se descarga desde la propia app, también filtrado por perfil, y se abre en Google Calendar, Apple o Outlook. Ojo: es una foto fija, no se actualiza sola. Para eso está lo de más abajo. - El archivo del calendario entero. Lo exportas, se lo pasas a quien sea, y esa persona lo abre en la app y lo sigue editando desde donde lo dejaste. Va bien para trabajarlo entre dos o tres personas del equipo directivo antes de darlo por bueno.
Para quien quiera ir más allá
Hay una segunda capa que sí requiere un poco de faena inicial: tener el proyecto en tu propia cuenta de GitHub. Se hace con el botón Fork, se cambia un fichero de configuración y se activa la publicación automática. Todo desde el navegador, sin instalar nada, aunque no nos engañemos: hay que perderle el miedo a GitHub una tarde. A cambio se abren tres cosas que, para un centro, cambian bastante el asunto.
Vistas personalizadas que se comparten con un enlace
Cada calendario publicado genera una página web de solo lectura por cada perfil. Le mandas a las familias su enlace y ven su versión —sin claustros, sin plazos internos—, en formato lista o compacto, y con la fecha de la última actualización a la vista. Si cambias algo, el enlace ya muestra lo nuevo: no hay que reenviar nada.
El QR del PDF, que resuelve el problema del papel
Todo papel que reparte un centro nace caducado: se cambia una fecha en octubre y ahí siguen las copias de septiembre. Por eso las hojas impresas llevan un código QR al pie que apunta a la versión web de ese mismo perfil. Quien lo escanea ve el calendario de hoy, no el del día que se imprimió, y desde ahí puede suscribirse.
Un detalle del que estoy contento: el QR solo se imprime si esa versión web existe de verdad. La app lo comprueba antes. Prefiero una hoja sin QR que un QR que no lleva a ninguna parte.

Suscripción: el calendario del centro dentro del móvil de cada uno
Esta es la que más se nota en el día a día. Cada calendario publicado genera una dirección de suscripción por perfil. Quien la añade a Google Calendar, Apple Calendar u Outlook ve las fechas del centro mezcladas con las suyas, y cuando el centro cambia una fecha, le cambia sola. Sin reenviar archivos, sin «¿tienes la última versión?», sin nadie apuntando a mano el día de la sesión de evaluación.
Cada colectivo se suscribe a lo suyo: el alumnado no ve los claustros, y los docentes no ven las fechas que solo le tocan a administración.

Lo que no hace (y conviene saber antes)
- La carga del calendario oficial es de la Comunitat Valenciana. En otra comunidad las fechas se meten a mano; el resto funciona igual.
- Los hitos del modo guiado están pensados desde ÍTACA y WebFamília. Si tu administración usa otras herramientas, los nombres te sonarán raros aunque las fechas sean las mismas.
- Publicar calendarios suscribibles exige una cuenta de GitHub. No hay atajo: sin servidor detrás, el sitio donde vive el calendario tiene que ponerlo alguien.
- Los datos viven en el navegador de quien planifica. Es una ventaja de privacidad y también una responsabilidad: conviene exportar el archivo de vez en cuando.
Está abierto
El código está publicado con licencia MIT: se puede usar, modificar y montar en el centro de quien quiera, sin pedir permiso ni pagar nada. Si te animas a probarlo, me interesa mucho saber qué falla, qué falta y qué no se entiende —en los issues del repositorio o escribiéndome directamente.
Lo he desarrollado con ayuda de Claude, y el proceso da para otra entrada: hay una parte —la de asegurarse de que al abrir el proyecto no se publica ningún dato real de un centro— que ha resultado bastante más interesante que el código en sí.


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